Después  de  cuatro  años  de  silencio  discográfico  y  más  de  30  años  conservando encendida la llama indómita del rock psicodélico nacional, “Museexum” supone la consagración definitiva del grupo de Madrid. Una joya atemporal tan ácida como salvaje que agranda su legado.  
Tres  décadas  de  actividad  y  ni  un  rasguño.  Sex  Museum  se  han  mantenido  intactos,  impertérritos  -tozudos,  podríamos  decir-,  ante el paso del tie mpo.  Con pequeños  pero  constantes cambios los madrileños pueden presumir de haberse convertido  en  un  referente  dentro  del  underground  estatal  a  base  de  remar  a  contracorriente con una única premisa: seguir siendo fieles a sí mismos. Oriundos de  Malasaña  y  activos  desde  1985,  su  identidad  se  mantiene firme en un álbum  que conserva su pasión por el fuzz sin abandonar la senda psicodélica que los vio nacer.  “Musseexum”,   el  álbum  número  14  de  su  carrera,  es  una  síntesis  de  su fórmula  magistral:  riffs,  distorsión,  garage  y  psicodelia,  el  rugido  de  una  bestia acorralada que está a punto de conseguir la libertad.

 

Tras celebrar una extensa gira de casi tres años, el grupo de Madrid decide volver con  13  canciones  -incluida  una  cover  de  Dead  Moon –  en  las  que  se  aprecia  al máximo su intensidad sonora. Lejos de sufrir daños colaterales dada la dificultad que  conlleva,  Sex  Museum  han  grabado  el  álbum  en  directo.  Porque,  qué  es  lo que  más han hecho juntos durante todo este tiempo? Tocar, tocar y tocar. Pocos  grupos se conocen más entre ellos y esa cohesión musical se refleja en cada uno de los segundos de “Musseexum”.

 

La  base  rítmica  liderada  por  Roberto Lozano  a  la  batería  y Javier Vacas al bajo  sostienen un viaje que  Fernando Pardo sabe aprovechar. Su destreza a la guitarra  juega con el órgano de  Marta Ruiz mientras la voz de  Miguel Pardo  desprende la  honestidad y solidez que el grupo siempre ha sabido transmitir a sus seguidores. La inspiración siempre presente y el afán por bucear nuevas dimensiones sonoras no  hacen  más  que  seguir  recordándonos  que  Sex  Museum  ya  son  parte  del  imaginario musical de nuestro país.